Inicio

Repaso anual de 2025

Como cada año, paso por aquí para hacer un repaso sobre lo que ha ocupado mi atención en los últimos doce meses.

En lo personal, este pasado año fue bastante raro, con sus luces y sus sombras, muy oscuras ellas, pero en general, considero que ha sido mucho mejor que el 2024. Sobre todo porque desde hace unos meses, tengo muchas ganas de hacer más cosas y me siento con la energía correcta para hacerlas.

En lo profesional, en Bestsecret nos hemos enfrentado a varios retos de transformación tecnológica durante este año. Espero que podamos compartir algo de esta aventura en algún evento o artículo este año, porque considero que las lecciones que hemos aprendido son significativas.

Ahora que tengo el café preparado, hay cuatro cosas que me gustaría comentar por aquí.

Sobre la escritura

Este año me he quitado de encima el bloqueo que arrastraba desde hace mucho tiempo. No he puesto exclamaciones, emojis ni mayúsculas en esta frase, pero me siento eufórico. No sabes lo complicado que ha sido y lo mucho que he intentado recuperar esa parte de mi. Casi ni recordaba ya la sensación de tener la necesidad de escribir, esa que no te deja dormir por las noches hasta que sueltas, en unos cuantos párrafos, eso que tienes dentro.

Al comenzar el año me apunté a un curso de microrrelato en una escuela de escritura en pleno Barrio de las Letras en Madrid. Escuela a la que ya soy asiduo. Este taller significó un reencuentro con un yo que tenía dormido y ha ido despertando durante el año. He ido dejando relatos cortos que he escrito en explicitud.com, iré publicando más de tanto en tanto, me sirven como entrenamiento y para jugar practicando técnicas que voy descubriendo.

Tras estos talleres, me apunté a un curso de escritura creativa y en verano a un intensivo de Cuento. Pasado el verano, me apunté a un taller de novela corta al que voy cada semana. Comparto aula con compañeras y compañeros que ya han publicado varias novelas. Aprendo mucho de ellos.

La escritura me ha hecho recuperar la lectura de libros de ficción, algo que tenía abandonado desde que era muy pequeño.
Todo lo que había leído en las últimas décadas era prácticamente no ficción: libros de historia, de gestión, libros técnicos, libros de psicología, filosofía y otros temas, pero casi nunca novela. Sí que leía mucho cuento o relato corto o novelas o textos de personas de mi círculo que escriben y publican, pero eran excepciones muy esporádicas.

Creo que leer o escuchar audiolibros, cada vez es más importante. Por eso me han llamado especialmente la atención este año ciertos debates surgidos por comentarios de gente “importante” o directamente de noticias de algún medio que iban “en contra” de la lectura. La primera hacía referencia a que se había incrementado el postureo en la lectura. Que muchas personas iban a sitios con libros gordos y/o conocidos con el objetivo de mostrarse como grandes lectores. Y que luego no los leían. En otras se criticaba a las personas que hacían gala de leer doscientos mil libros al año. Y la última, más conocida, sobre la famosa frase de que “leer no nos hace mejores personas”.
Aunque se den casos en los que las personas intenten hacerse ver como grandes lectores (o lo que sea), creo que esto beneficia a la lectura. Puede que inspiren a otros a leer más aunque ellos no lo hagan. Y necesitamos que más gente adquiera el hábito de leer.
Urgentemente.

Leer, en estos tiempos que estamos viviendo de atención totalmente rota y enferma, es un acto de rebeldía. Me da igual a quién leas ni qué leas. Dedicar tiempo a leer requiere más esfuerzo de concentración (al principio) que ver decenas de vídeos repetidos mil veces de mil formas distintas con trazas desesperadas de captar la atención. Ese esfuerzo es entrenamiento, un entrenamiento muy potente que mejora nuestra atención. Si además lees en papel, reduces el tiempo que pasas frente a una pantalla, por lo que mejoras tu salud visual.

En los próximos meses y años, gozar de una buena capacidad de atención será algo tan raro como valioso. Leer es una buena forma de ejercitarla.

Siguiendo con el tema de la escritura, en 2025 me embarqué en dos proyectos de escritura que remataré este año.

Estoy escribiendo un libro sobre gestión y liderazgo de equipos de alto rendimiento, voy añadiendo detalles y recursos sobre este proyecto por aquí gestionarequipos.com. Ni la portada ni el título son definitivos, probablemente los cambie cuando tenga ya el borrador listo.
Lo tengo bastante avanzado. Hace un mes tuve un retiro de escritura para organizar el trabajo que me falta, hablé de ello por aquí. La conclusión de esta aventura está siendo que la escritura hay que tomársela como un hábito. Un entrenamiento diario.
Aunque escribas un mísero párrafo al día.

Por otra parte, en el curso de novela, me encuentro escribiendo una novela corta de ciencia ficción. Voy con mucha calma y no espero terminarla este año, pero quién sabe.

Sobre las redes sociales de atención

El año pasado comentaba sobre mi preocupación con las redes de atención y los patrones que éstas usan para atraparla, como el scroll infinito. Cada vez estoy más convencido de que son la heroína de este siglo. Pero sus efectos no son tan evidentes como otro tipo de drogas y por ello, a nivel social, lo raro es no estar enganchado a ellas.

Ya hace un año y medio que no uso X de forma activa. Algunos patrones de comportamiento que no me gustan nada los estoy empezando a ver también en Bluesky, pero al menos este no me bombardea con anuncios y contenido que no me interesa de gente que no sigo. Estoy planteándome compartir cosas puntuales por allí, como este post o artículos que publique fuera de lo personal. Pero la plataforma me echa mucho para atrás.

Este año también he reducido mi tiempo de Instagram en casi un setenta por ciento. Quería reducir mi tiempo allí porque gran cantidad de contenido que sale en mi timeline no me interesa en absoluto.

Para desconectar de X tras años de usarlo cada día, me desinstalé la aplicación del móvil y fue muy efectivo. Intenté lo mismo con Instagram, pero no fue tan efectivo. Por una parte, me gusta hacer y compartir fotos. Me gusta volver a ellas y recordar los momentos que capturan. Y con quién los capturan. Lo uso como un fotolog. Por otro lado, mi círculo social estaba tan presente allí, que algunas personas escriben directamente por instagram en lugar de en Whatsapp o Telegram.

La versión web no cuenta con la misma experiencia y terminaba por volver a instalarla para compartir ciertas fotos o historias. Luego la volvía a desinstalar. Aunque pueda sonar tedioso, este proceso me ayudó bastante. “Entrar en Instagram” se convirtió en algo que me requería esfuerzo en lugar de ser casi un acto reflejo cuando estaba “aburrido” o tenía unos minutos para descansar. Y esos minutos volaban consumiendo contenido que ni me aportaba ni me interesaba.

Y sobre esto, veo muy necesario parar, reflexionar y tener una opinión muy crítica con respecto a lo que estemos consumiendo, por muy aceptado que esté dicho mensaje y por supuesto, por muchas reacciones que este tenga.

Estamos en un momento de cambio en muchos aspectos. Debemos cuidarnos de a qué prestamos atención y practicar nuestro pensamiento crítico. Nos jugamos mucho con esto.

Sobre los eventos presenciales

Echo de menos más eventos de comunidad presenciales. En los que tomar un café con alguien que está enfrentándose a retos y contextos similares a los tuyos.

Desde la pandemia, los pequeños meetups han ido desapareciendo y sus correspondientes cañas posteventos. Creo que la degradación de sitios como Twitter junto al cambio en el mercado de contratación en los últimos años, han influido en esto.

Soy optimista y creo que hay bastantes cosas en nuestro control para darle la vuelta a la situación. La principal es ir a los eventos que ya se hacen. Esto es algo en lo que yo he fallado y pienso corregir durante este 2026.

También me estoy animando a convocar eventos, ya sean en abierto o en privado con gente de confianza con la que quiero compartir conversaciones y cafés.

Nuestra vida se completa con personas con las que conectamos. Esos pequeños momentos con ellas suman y mucho. Y las personas no están aquí para siempre. Ese café que tienes pendiente con alguien puede que nunca llegue a suceder.
Pon una fecha, y una excusa si lo necesitas, para que esos momentos sucedan. Y si no es presencial, que sea por cámara.
Merece mucho la pena.

Sobre lo que estamos viendo de IA

Seguimos viviendo una revolución relacionada con la inteligencia artificial, sobre todo en la IA generativa, pero que arrastra mucho más con ella.

A nivel profesional, en la empresa en la que trabajo, integramos agentes de IA para los procesos de desarrollo de software. Lo que estamos viendo, no sólo a nivel de números de productividad, que hemos visto que es significativa, sino también a nivel de mejora de los procesos de desarrollo en sí (en aspectos como la calidad de la documentación, la efectividad de las conversaciones del equipo y la información disponible) nos hace pensar que ya no hay vuelta atrás. Estos agentes van a formar parte del día a día de la creación de productos de software, sin ningún tipo de duda.

Fuera de mi trabajo, he concentrado mi formación primero en el desarrollo de agentes y luego en la gestión del contexto. Sobre todo con el ecosistema de LangChain.
Todo lo relativo a RAG y Context Engineering, en general, es un área que me resulta muy interesante.

Otra área que me resulta interesante es la provisión, gobernanza y fiabilidad de los sistemas basados en IA que ponemos en producción. Creo que va a ser uno de los mayores retos para 2026.

Me voy a enfocar en estas cosas también en 2026 y me gustaría coincidir con más personas que estén con objetivos similares. Por ello, me he animado a montar un pequeño meetup en Madrid, en el que hablar sobre estos temas: madai.es
La primera charla es en Febrero y ya tenemos lista de espera. Pero además de charlas, seguramente convoquemos también cafés más informales de cuando en cuando. Siguiendo lo que comentaba sobre eventos presenciales, intentaré acercarme a eventos que vaya descubriendo en España u otros lugares, en los que se comparta experiencia real.

Aunque los temas que he descrito en los puntos anteriores son los que más me interesan a nivel personal (y también profesional), se está hablando mucho también de la generación en sí de los productos, con sistemas como Lovable y demás.
Estos me resultan importantes, sobre todo desde un punto de vista de usuario. Se empieza a ver una clara tendencia de que los propios usuarios, los más técnicos o con mentalidad autodidacta, creen sus propias herramientas personales. También me parecen importantes para crear pruebas de concepto que validen la idea y luego se descarten en favor de sistemas preparados para producción. Y me resulta importante aprender a usarlos e ir habituándose a hacer herramientas propias con ellos.

Pero creo que en el futuro, las aplicaciones tal y como las conocemos, dispondrán de interfaces basada en sistemas LLM de chat y voz. Las interfaces tradicionales, basadas en patrones de navegación a los que estamos ya tan habituados, quedarán relegadas a ciertos casos específicos.


Y esto es todo por ahora. Mientras tanto, podemos encontrarnos por Bluesky.

Nos leemos pronto o quizás, nos podamos ver por algún evento durante al año.

Asier Marqués
Blog personal y reflexiones sobre gestión de ingeniería de software.